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Llevar zapatos cómodos es esencial para sentirte bien. Un zapato debe acoplarse totalmente al pie, ya que nuestros pies son una de las partes de nuestro cuerpo que más sufren debido a que deben soportar todo el peso corporal y no le damos la importancia que se merecen. Si midiéramos lo que caminamos durante toda la vida, descubriríamos que las personas usan sus pies lo equivalente a dar la vuelta al mundo tres veces, por ello es esencial cuidarlos y utilizar un correcto zapato. El calzado más conveniente para nuestros pies son los zapatos de piel cerrados.

Diferentes materiales

Zapatos de pielDebemos tener en cuenta que un zapato es bueno dependiendo del material con el que se ha fabricado, su materia prima. La piel es un material natural que ofrece grandes ventajas cuando se aplica a los zapatos, entre ellas la transpiración. Un zapato de piel ofrece la ventaja de poder ventilar tu pie debido a que está hecho con un material poroso que permite pasar el aire y garantiza una mayor higiene, evitando la aparición de hongos e infecciones, así como la sudoración de la planta del pie, y produciendo una sensación de frescura. Con ello se asegura que el pie mantiene una temperatura constante, caliente para los meses de invierno y fresca durante los meses de calor, como el verano. Por la propiedad que posee la piel, elástica y blanda, los zapatos hechos en piel ofrecen flexibilidad y, por lo tanto, comodidad frente a otros zapatos.

Además, no hay que olvidar la elegancia que poseen este tipo de zapatos, combinables con todos los outfits y estilos. Tener un zapato de piel es sinónimo de disfrutar de un zapato que resiste al desgaste, suave y para toda la vida. Por ello se convierten en una opción perfecta, tanto para utilizar a diario como para las ocasiones especiales.